Architectural Design Archive
DURANS - MITESCERE
DURANS. Quiere decir efímero, existir una cosa durante un tiempo determinado. Bajo el Monasterio de Aránzazu, se encuentra un lugar mágico, que albergará la primera propuesta. Un golpe de luz nos seduce mientras recorremos un oscuro pasillo, así llegando deslumbrados a la primera nave, que enmarca la naturaleza vasca. Este ejercicio introductorio al curso, nace de los estudios del cubo de Oteiza. Piezas obtenidas del cubo, distribuidas por el espacio formando una interacción con el usuario, creando recorridos y puntos de vista. La arquitectura y el paisaje se fusionan.

MITESCERE. Proveniente del Latin, así se ha bautizado a este Balneario, la lengua hablada cuando el emperador Agripa creó en Roma las primeras grandes termas.
Así pues, Mitescere significa calma. La sensación predominante en la armónica atmósfera tanto en el interior como por los exteriores de este Balneario de la costa vasca. Específicamente, en la playa de Ondarreta, San Sebastián. Con el agua como protagonista de esta obra, se refleja la conexión entre dos elementos pilares de la naturaleza: mar y montaña. La evaporación de las aguas termales refleja el ciclo del agua que, al bajar de las montañas situadas detrás del mismo edificio, llega al mar y es evaporada para empezar así un nuevo ciclo. Para adaptarse al mismo contexto, el volumen del edificio sigue la traza natural del paisaje, ocupando un volumen mayor en la parte trasera y una mayoría de huecos en la fachada. Un edificio de atracción no sólo privado, sino también público, Mitescere tiene un gran foco de recorridos peatonales y rodados y, desde las fases más iniciales del proyecto, ha tenido como referentes edificios como la Ópera de Oslo o el Kursaal. Especialmente por su función de edificio mirador, que aparte de su uso principal (Balneario), tienen uno secundario, (gimnasio, mirador y cafetería).
Mitescere, refleja una solución de edificio en varios niveles como resolución al programa de aguas, reflejando una separación por temperaturas y otros usos e intenciones como la gran cubierta transitable. La construcción aprovecha una necesidad para resolver el disfrute de la bahía de San Sebastián con sus recorridos, intencionados para una experiencia gratificante en la que el visitante fluya por las diferentes trazas de Mitescere, con calma.