Architectural Design Archive
ecos_city
Cada una de las personas que estáis viendo esto generáis unos 470 kg de residuos sólidos al año. Parto de este dato para ver si estos residuos se pueden transformar en materiales constructivos de un proyecto arquitectónico.

Delta del Río de las Perlas, Shenzhen. Una recolectora de basuras se prepara para ir al trabajo. Mientras los plásticos imperan en los supermercados, y los cubos de reciclaje asoman en las calles. Ella contempla cada día la generación de toneladas de desechos. Desechos que van a parar siempre al mismo lugar: vertederos, donde serán enterrados, incinerados, o simplemente apilados.
Cansada de que su trabajo sea inagotable, un día, unos ruidos le sorprenden, y observa que algo está creciendo en la orilla. Una torre que se autoconstruye a sí misma con residuos.

Vehículos robotizados se encargan de alimentarla contínuamente con recolecciones tanto del mar como de vertederos cercanos. En las plantas bajas domina la maquinaria, compactadoras, trituradoras, grúas. Los residuos se clasifican, limpian y comienzan su transformación. Todos serán procesados para convertirse en paneles, láminas, piezas.

El crecimiento vertical se realiza con una impresora 3D polar colocada en un núcleo estructural. Esta impresora construye una primera matriz soporte de aluminio reciclado, y rellena los espacios con filamentos de plástico. Los núcleos irán variando, según sea necesaria más estructura, ascensores, montacargas o instalaciones.

Día tras día, aquello sigue creciendo, fascinada, no puede evitar preguntar: ¿Cómo es todo esto posible?
La torre no solo capta residuos, sino más recursos que le servirán para su funcionamiento, los cuales se encarga de almacenar y distribuir. Los residuos orgánicos serán triturados para generar biogás, que será transformado en energía. Esta también será generada por el viento, a través de turbinas. El calor de las máquinas será aprovechado para calefacción y agua caliente.

Nuestra recolectora, curiosa, ya no puede esperar más, necesita acercarse, y entrar.

En las plantas superiores se encuentra con viviendas. Construidas con fibras naturales, plásticos reciclados, caucho y escombros. En cubierta siempre paneles solares para captar energía. Pero, ¿para qué esa energía? Algo empieza a sonar, unos rodamientos se activan. Desde un nivel inferior llega un módulo auxiliar y se acopla a la vivienda, se trata de un nuevo espacio. La recolectora descubrirá que existen toda una serie de módulos, baños, espacios de encuentro y otros, para cualquier necesidad que tengan sus habitantes. Cuando se han utilizado, se desacoplan y bajan a los niveles inferiores, donde serán preparados para el siguiente uso.

Comienza un nuevo día y nuestra protagonista se dispone como siempre a trabajar, pero esta vez, toma un desvío. Llega a los pies de lo que se está convirtiendo ya en una ciudad, que crece y se transforma con cada residuo que recibe, un proceso en marcha. Una esperanza que hace que la recolectora, desde uno de los módulos de análisis, se aferre a la posibilidad de que esta vez, su inagotable y repetitivo trabajo, pueda ser parte de algo más grande.