Jardín con casa escondida
Durante el curso de Proyectos de este semestre hemos trabajado sobre la organización de un complejo cultural en el contexto de unas ruinas en la ciudad de Granada.
Para el desarrollo de este proyecto que contempla la inclusión diversas áreas de carácter público, semipúblico y privado, era inevitable el estudio directo del lugar y de la ruina en la que se encajaría el nuevo programa. Además del trabajo de campo desarrollado, tuve ocasión de visitar obras monumentales como la Alhambra o el Generalife, además de algunas valiosas obras de arquitectura contemporánea en las que se conjuga también lo viejo con lo nuevo, como numerosaas obras de Antonio Jimenez Torrecillas, de las que pude extraer muchas ideas para mi proyecto.
Jamás me había enfrentado en otros cursos de Proyectos con un ejercicio de integración o rehabilitación, y la manera de abordarlo fue también diferente.
Para empezar, debían resolverse accesos de diferente rango a este complejo cultural. El acceso principal se situó en el frente sur de la muralla que lo circunda, comunicando la plazoleta exterior con la zona ajardinada de mi parcela. Otros dos accesos proporcionaban una entrada secundaria hacia la zona pública y hacia unas viviendas para artistas e investigadores.
La parcela de proyecto estaba asentada sobre un terreno con fuertes desniveles que hubieron de acomodarse para ordenar en ella los diferentes usos de carácter público, semipúblico o privado. Las principales construcciones existentes las reservé para las áreas de contenido público. Había además una serie de construcciones de escaso valor que decidí eliminar para desarrollar de mejor manera el proyecto destinado a viviendas.
Ese proyecto está organizado alrededor de un amplio patio hundido que garantiza cierta privacidad para esta zona de residencia. Su entrada, algo escondida, se produce a través del patio, como en los palacios árabes de la Alhambra. Las viviendas tienen doble altura pero son sencillas, con el área semipública de estar, trabajar y comer en planta baja y el dormitorio en un altillo.
El contenido público del proyecto se organiza en tres naves de la antigua ruina. La principal se ocupa de proporcionar espacio para exposiciones, reuniones o fiestas. Se buscaba ofrecer la máxima flexibilidad, y se intervino en la construcción de un suelo con dos niveles para adaptarse a los niveles circundantes y en una cubierta con vigas de gran canto que dejan pasar la luz por franjas. Las otras dos naves son una extensión de la principal, a la que sirven como espacios de conexión y como filtros entre ésta y los jardines circundantes.
En resumen, se quería organizar un lugar para vivir y disfrutar el jardín como ocurría en los palacios árabes. Un jardín con la casa escondida.
Para el desarrollo de este proyecto que contempla la inclusión diversas áreas de carácter público, semipúblico y privado, era inevitable el estudio directo del lugar y de la ruina en la que se encajaría el nuevo programa. Además del trabajo de campo desarrollado, tuve ocasión de visitar obras monumentales como la Alhambra o el Generalife, además de algunas valiosas obras de arquitectura contemporánea en las que se conjuga también lo viejo con lo nuevo, como numerosaas obras de Antonio Jimenez Torrecillas, de las que pude extraer muchas ideas para mi proyecto.
Jamás me había enfrentado en otros cursos de Proyectos con un ejercicio de integración o rehabilitación, y la manera de abordarlo fue también diferente.
Para empezar, debían resolverse accesos de diferente rango a este complejo cultural. El acceso principal se situó en el frente sur de la muralla que lo circunda, comunicando la plazoleta exterior con la zona ajardinada de mi parcela. Otros dos accesos proporcionaban una entrada secundaria hacia la zona pública y hacia unas viviendas para artistas e investigadores.
La parcela de proyecto estaba asentada sobre un terreno con fuertes desniveles que hubieron de acomodarse para ordenar en ella los diferentes usos de carácter público, semipúblico o privado. Las principales construcciones existentes las reservé para las áreas de contenido público. Había además una serie de construcciones de escaso valor que decidí eliminar para desarrollar de mejor manera el proyecto destinado a viviendas.
Ese proyecto está organizado alrededor de un amplio patio hundido que garantiza cierta privacidad para esta zona de residencia. Su entrada, algo escondida, se produce a través del patio, como en los palacios árabes de la Alhambra. Las viviendas tienen doble altura pero son sencillas, con el área semipública de estar, trabajar y comer en planta baja y el dormitorio en un altillo.
El contenido público del proyecto se organiza en tres naves de la antigua ruina. La principal se ocupa de proporcionar espacio para exposiciones, reuniones o fiestas. Se buscaba ofrecer la máxima flexibilidad, y se intervino en la construcción de un suelo con dos niveles para adaptarse a los niveles circundantes y en una cubierta con vigas de gran canto que dejan pasar la luz por franjas. Las otras dos naves son una extensión de la principal, a la que sirven como espacios de conexión y como filtros entre ésta y los jardines circundantes.
En resumen, se quería organizar un lugar para vivir y disfrutar el jardín como ocurría en los palacios árabes. Un jardín con la casa escondida.
- 00 - Description
- 01 - Planta principal
- 02 - Secciones
- 03 - Perspectiva y jardin
- 04 - Viviendas
- 05 - Open call
- 06 - Maqueta
- 07 - Maqueta