Architectural Design Archive
"La Quinta Pared"
El barrio del Zenete, en la ladera del Albaicín que mira hacia Granada y su Vega, conserva una historia milenaria pero ha sufrido décadas de abandono. Donde antes persistía la trama islámica con cobertizos y casas de paso, hoy aparecen basura, muros degradados y un patrimonio hidráulico desconectado. El aljibe del Zenete, pieza clave de las antiguas redes de acequias, permanece vandalizado; los jardines adyacentes, antaño fértiles, funcionan como vertedero entre árboles dispersos. Frente a ellos emerge un volumen hermético de hormigón: un aparcamiento privado enterrado que fue la única ejecución material de un proyecto de regeneración anunciado en 2008 y nunca completado.
La intervención propone revertir este estado reconvirtiendo más de 5.000 m² de estructuras existentes —el aljibe, los jardines aterrazados y el aparcamiento— en un sistema público continuo.
Una vez identificado el escenario abandonado, podemos llenarlo de acción.

-“SE ABRE EL TELÓN”
[El proyecto se apoya en la tradición del teatro como lugar político y popular, un lugar de representación y también de reunión. La infraestructura escénica es el punto de partida, un sistema en el que la mínima intervención puede programar y desplegar situaciones y ofrecer infinitas maneras de ocupar el espacio. Toma el teatro como dispositivo flexible, no necesariamente como tipología.]

Acto 1: La colina.
La intervención activa lo que permanece latente: abre los accesos tapiados, restituye la función del aljibe como fuente e hito paisajístico, reorganiza los jardines como vestíbulo verde y crea una secuencia de espacios conectados mediante rampas, escaleras y nuevas estructuras ligeras. Las terrazas mantienen su carácter de Carmen granadino, mientras una infraestructura textil adaptable permite definir talleres, reuniones y áreas de descanso.

Acto 2: El teatro.
El antiguo aparcamiento se transforma en un edificio flexible: una retícula de hormigón de 10×5 m que conserva sus rampas, ahora convertidas en el escenario principal del teatro urbano, y que se complementa con piezas metálicas móviles. Una fachada plegable que se abre como un telón a la ciudad, plataformas elevables, cerramientos textiles estacionales y una cubierta mecánica capaz de funcionar como plaza o como graderío permiten reconfigurar el espacio según las necesidades del barrio. La arquitectura funciona como una caja de herramientas, un dispositivo de uso común que admite desde actividades culturales hasta juegos infantiles, fabricación de mobiliario reciclado o refugios climáticos en invierno.

Acto 3: La ciudad.
Desde su fachada oeste, un sistema lumínico informa a la ciudad de lo que sucederá en su interior al día siguiente en sus distintos espacios. De esta manera, la relación entre interior y exterior se vuelve estable y legible; el Zenete deja de ser un margen deteriorado para convertirse en un punto de encuentro activo.
El proyecto no impone usos cerrados, sino que habilita a los residentes para apropiarse del espacio y producir nuevas formas de vida comunitaria, recuperando así el valor histórico, cultural y social que este enclave siempre tuvo.

“SE CIERRA EL TELÓN”-