Qanat
La provincia de Almería y concretamente la región de Cabo de Gata es una zona que se caracteriza por ser especialmente seca y casi desértica, con lluvias puntuales muy cuantiosas. Teniendo en cuenta estas circunstancias cobra especial sentido recurrir a una arquitectura enterrada, y aprovechar los beneficios que de ello deriva, como la inercia térmica.
Otra de las grandes lecciones que nos ofrece la arquitectura vernácula es el empleo del agua, ya sea en movimiento o en grandes superficies estáticas con el fin de que su evaporación refresque y humedezca el ambiente. También es fundamental en la supervivencia de las plantas las cuales contribuyen a crear una mayor sensación de equilibrio térmico, tanto por la sombra que proporcionan como por la humedad que liberan al ambiente.
Buscando la comunión de ambas ideas me vino a la mente el qanat, una obra de ingeniería árabe que permite que el agua fluya por el desierto abasteciendo de vida a ciudades que de otra forma no hubieran tenido acceso al agua.
El qanat se inicia con la excavación de un pozo madre que localiza un acuífero, y a partir de ahí se inicia la conducción del agua a través de un canal subterráneo que conecta con la superficie a través de una serie de pozos separados entre 20 o 30 metros y que permiten un buen mantenimiento del agua al ofrecer luz y ventilación.
El proyecto plantea que el qanat cuente con una parte transitable posibilitada gracias a que el canal se oculta bajo el suelo en la mayor parte de la misma, exceptuando afloraciones que refrescan el ambiente tanto en los espacios estanciales como en puntos intermedios del recorrido.
Cabe destacar que estos espacios estanciales (situados perpendicularmente al recorrido del agua) están estrechamente ligados a la entrada de luz, la cual se produce a través de una serie de cúpulas sobre pechinas con linternas.
La primera entrada toma de referencia la obra de James Turrell y se produce cerca de la desembocadura del canal, siendo el sentido del recorrido contrario al del agua.
El segundo acceso al qanat se produce a través de un puquio, inspirado en los existentes asociados al acueducto de Nazca, Perú; en el cual, las sucesivas afloraciones de agua a través de los puquios permiten que ese canal enterrado sea básicamente un río superficial puntual. Sin embargo, no están diseñados para acceder a un pasillo subterráneo amplio asociado a este canal, que es a lo que aspiraba mi proyecto. Por lo que he diseñado una terminación alternativa que si lo hace posible, así como una serie de pequeños espacios estanciales asociados al descenso con el fin de que este punto singular se convierta en un espacio vividero y no únicamente de conexión.
Además del puquio el recorrido cuenta con otros dos puntos especialmente relevantes: una escalera helicoidal con espacios igualmente asociados a su descenso, que permite el acceso al qanat y cierra la parte transitable del mismo y lo que podría ser el equivalente a un anfiteatro enterrado y traducido como una curva loxodrómica, contenida a su vez por una esfera de mayor diámetro. Este último espacio no permite el acceso al qanat pero se conecta al mismo mediante un pozo lo que contribuye a mantener una ambiente fresco.
También son especialmente relevantes los espacios asociados tanto a la desembocadura del qanat como al pozo madre, ambas zonas comunes a cielo abierto, aunque únicamente el primero cuenta con el atractivo derivado del empleo del agua para crear un gran jardín, un oasis en el desierto. Entre ambos, aún podemos encontrar un último gran espacio común asociado al qanat, el cual consiste en una gran cúpula enterrada y cuyo suelo es una lámina de agua.
Por último, los núcleos privados, inspirados en el Museo de Silkeborg de Jorn Utzon, y que se alternan con los pozos, nos ofrecen la repetición tan característica que manifiestan los qanats tradicionales.
Por las dimensiones del proyecto se ha considerado necesario la incorporación de un funicular que remonte la ladera y de servicio a todo el conjunto, para lo cual se ha tomado como referencia el tren cremallera de Monserrat.
Otra de las grandes lecciones que nos ofrece la arquitectura vernácula es el empleo del agua, ya sea en movimiento o en grandes superficies estáticas con el fin de que su evaporación refresque y humedezca el ambiente. También es fundamental en la supervivencia de las plantas las cuales contribuyen a crear una mayor sensación de equilibrio térmico, tanto por la sombra que proporcionan como por la humedad que liberan al ambiente.
Buscando la comunión de ambas ideas me vino a la mente el qanat, una obra de ingeniería árabe que permite que el agua fluya por el desierto abasteciendo de vida a ciudades que de otra forma no hubieran tenido acceso al agua.
El qanat se inicia con la excavación de un pozo madre que localiza un acuífero, y a partir de ahí se inicia la conducción del agua a través de un canal subterráneo que conecta con la superficie a través de una serie de pozos separados entre 20 o 30 metros y que permiten un buen mantenimiento del agua al ofrecer luz y ventilación.
El proyecto plantea que el qanat cuente con una parte transitable posibilitada gracias a que el canal se oculta bajo el suelo en la mayor parte de la misma, exceptuando afloraciones que refrescan el ambiente tanto en los espacios estanciales como en puntos intermedios del recorrido.
Cabe destacar que estos espacios estanciales (situados perpendicularmente al recorrido del agua) están estrechamente ligados a la entrada de luz, la cual se produce a través de una serie de cúpulas sobre pechinas con linternas.
La primera entrada toma de referencia la obra de James Turrell y se produce cerca de la desembocadura del canal, siendo el sentido del recorrido contrario al del agua.
El segundo acceso al qanat se produce a través de un puquio, inspirado en los existentes asociados al acueducto de Nazca, Perú; en el cual, las sucesivas afloraciones de agua a través de los puquios permiten que ese canal enterrado sea básicamente un río superficial puntual. Sin embargo, no están diseñados para acceder a un pasillo subterráneo amplio asociado a este canal, que es a lo que aspiraba mi proyecto. Por lo que he diseñado una terminación alternativa que si lo hace posible, así como una serie de pequeños espacios estanciales asociados al descenso con el fin de que este punto singular se convierta en un espacio vividero y no únicamente de conexión.
Además del puquio el recorrido cuenta con otros dos puntos especialmente relevantes: una escalera helicoidal con espacios igualmente asociados a su descenso, que permite el acceso al qanat y cierra la parte transitable del mismo y lo que podría ser el equivalente a un anfiteatro enterrado y traducido como una curva loxodrómica, contenida a su vez por una esfera de mayor diámetro. Este último espacio no permite el acceso al qanat pero se conecta al mismo mediante un pozo lo que contribuye a mantener una ambiente fresco.
También son especialmente relevantes los espacios asociados tanto a la desembocadura del qanat como al pozo madre, ambas zonas comunes a cielo abierto, aunque únicamente el primero cuenta con el atractivo derivado del empleo del agua para crear un gran jardín, un oasis en el desierto. Entre ambos, aún podemos encontrar un último gran espacio común asociado al qanat, el cual consiste en una gran cúpula enterrada y cuyo suelo es una lámina de agua.
Por último, los núcleos privados, inspirados en el Museo de Silkeborg de Jorn Utzon, y que se alternan con los pozos, nos ofrecen la repetición tan característica que manifiestan los qanats tradicionales.
Por las dimensiones del proyecto se ha considerado necesario la incorporación de un funicular que remonte la ladera y de servicio a todo el conjunto, para lo cual se ha tomado como referencia el tren cremallera de Monserrat.
- 00 - Description
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