Sidi Saler Dune Palace
Esta es la historia del Sidi Saler Palace o de cómo el Sidi Saler se transformó en el Sidi Saler Dune Palace, pero no me quiero adelantar a los hechos. Se presentan antes ustedes 7 actos que, como no podía ser de otra manera, finalizan con la muerte del protagonista.
Bajando en coche desde Valencia por la CV500 y junto a la Albufera, en medio del entorno privilegiado de la Devesa, se encuentra el hotel Sidi Saler. Este no es más que el símbolo material del intento de urbanización del Saler de Cano Lasso, un ambicioso proyecto que vendía el lujo en la Devesa, y que fue parado por la presión de los habitantes del entorno.
El hotel, todo un icono del turismo levantino. Primero en poseer 5 estrellas, se trata de un complejo de lujos sin límite. Un resort todo incluido en el que degustar una paella valenciana o en el que multitud de celebridades duermen entre moquetas escuchando el sonido del mar.
De pronto, la tragedia. La crisis económica fuerza a cerrar el complejo en 2011.
Cuando alguien decide pasear hoy frente al hotel, se encontrará con un recinto totalmente cerrado al público. Falsos techos desconchados o una vegetación que coloniza el lugar, genera un cierto anhelo de saber qué ocurre dentro. Junto a él, un grupo de trabajadores se dedica a sellar las dunas móviles de la costa. Si nos alejamos un poco lo entendemos mejor. El hotel aparece al fondo instalado en medio del cordón dunar. Este icono se ha acabado convirtiendo sin pretenderlo en un oponente a la regeneración dunar, que permitiría evitar la recesión de las playas, lo que preocupa cada vez más a los vecinos del Saler. Mientras. el futuro del hotel está cada vez más abocado a una demolición total.
En un Sidi Saler ocupado por vegetación, se propone la revalorización y resignificación de sus hitos y elementos como parte de un nuevo paisaje dunar. Sabiendo que el área del Saler jamás podría volver a su estado virgen original, se propone el desmantelamiento parcial del edificio, y la transformación de sus elementos en material de la ruina provocada, en un proceso dilatado en el tiempo.
Si miramos de nuevo frente al hotel, nos topamos con una pantalla de andamios que nos camufla la visión de lo que hay detrás. Se vislumbran máquinas y grúas tras ella. Han comenzado las obras. Se trata de una estrecha pieza colocada estratégicamente frente al alzado principal del edificio, y arriostrada en los núcleos previamente reforzados del hotel. Una estructura metálica ligera, algo temporal que marcará el inicio de un cambio. Dentro, los trabajadores gozan de confort gracias a un doble espacio a través de materiales ligeros y desmontables.
Mientras que desde fuera el lugar se percibe como algo estático, dentro nos encontramos con un paisaje en movimiento. La pantalla se inserta y con ella, comienzan la primera parte de los trabajos de desmantelamiento con maquinaria pesada, como el retiro de las fachadas del edificio. Con el área asegurada, comienza una fase de acceso al público en el recinto del hotel coronado por grandes máquinas. Para ello se cuenta con el traslado progresivo de las cápsulas de la pantalla, que se insertan en el interior del hotel y que son desplazadas a medida que avanza el desmantelamiento de la estructura.
A la vez que el edificio decrece, la topografía se desarrolla, generando un jardín en movimiento entre los áridos ya depositados y la vegetación espontánea que coloniza el lugar, que se asienta entre el último trazo del hotel. Con el fin de las obras, la pantalla que albergaba los programas logísticos desaparece, reutilizando la estructura para el recorrido permanente. Tras ella, aparece un nuevo parque de dunas entre las huellas del hotel. Dunas que se conforman de los mismos restos de los materiales desmantelados.
En lo que era el campo de golf crecen nuevas especies. La gente se asoma a las grandes torres a ver el mar, y las aves se posan en la antigua piscina. En el lugar que fue símbolo de la opulencia desmedida, una nueva etapa de convivencia del ser humano con la naturaleza se abre paso entre los pilares de hormigón.
En el último vistazo antes de coger el coche vale la pena intentar retener la imagen de lo que el Sidi es hoy, evitar la nostalgia aunque sea con la visión borrosa de recuerdos y asumir que la próxima vez que volvamos, todo habrá cambiado.
Bajando en coche desde Valencia por la CV500 y junto a la Albufera, en medio del entorno privilegiado de la Devesa, se encuentra el hotel Sidi Saler. Este no es más que el símbolo material del intento de urbanización del Saler de Cano Lasso, un ambicioso proyecto que vendía el lujo en la Devesa, y que fue parado por la presión de los habitantes del entorno.
El hotel, todo un icono del turismo levantino. Primero en poseer 5 estrellas, se trata de un complejo de lujos sin límite. Un resort todo incluido en el que degustar una paella valenciana o en el que multitud de celebridades duermen entre moquetas escuchando el sonido del mar.
De pronto, la tragedia. La crisis económica fuerza a cerrar el complejo en 2011.
Cuando alguien decide pasear hoy frente al hotel, se encontrará con un recinto totalmente cerrado al público. Falsos techos desconchados o una vegetación que coloniza el lugar, genera un cierto anhelo de saber qué ocurre dentro. Junto a él, un grupo de trabajadores se dedica a sellar las dunas móviles de la costa. Si nos alejamos un poco lo entendemos mejor. El hotel aparece al fondo instalado en medio del cordón dunar. Este icono se ha acabado convirtiendo sin pretenderlo en un oponente a la regeneración dunar, que permitiría evitar la recesión de las playas, lo que preocupa cada vez más a los vecinos del Saler. Mientras. el futuro del hotel está cada vez más abocado a una demolición total.
En un Sidi Saler ocupado por vegetación, se propone la revalorización y resignificación de sus hitos y elementos como parte de un nuevo paisaje dunar. Sabiendo que el área del Saler jamás podría volver a su estado virgen original, se propone el desmantelamiento parcial del edificio, y la transformación de sus elementos en material de la ruina provocada, en un proceso dilatado en el tiempo.
Si miramos de nuevo frente al hotel, nos topamos con una pantalla de andamios que nos camufla la visión de lo que hay detrás. Se vislumbran máquinas y grúas tras ella. Han comenzado las obras. Se trata de una estrecha pieza colocada estratégicamente frente al alzado principal del edificio, y arriostrada en los núcleos previamente reforzados del hotel. Una estructura metálica ligera, algo temporal que marcará el inicio de un cambio. Dentro, los trabajadores gozan de confort gracias a un doble espacio a través de materiales ligeros y desmontables.
Mientras que desde fuera el lugar se percibe como algo estático, dentro nos encontramos con un paisaje en movimiento. La pantalla se inserta y con ella, comienzan la primera parte de los trabajos de desmantelamiento con maquinaria pesada, como el retiro de las fachadas del edificio. Con el área asegurada, comienza una fase de acceso al público en el recinto del hotel coronado por grandes máquinas. Para ello se cuenta con el traslado progresivo de las cápsulas de la pantalla, que se insertan en el interior del hotel y que son desplazadas a medida que avanza el desmantelamiento de la estructura.
A la vez que el edificio decrece, la topografía se desarrolla, generando un jardín en movimiento entre los áridos ya depositados y la vegetación espontánea que coloniza el lugar, que se asienta entre el último trazo del hotel. Con el fin de las obras, la pantalla que albergaba los programas logísticos desaparece, reutilizando la estructura para el recorrido permanente. Tras ella, aparece un nuevo parque de dunas entre las huellas del hotel. Dunas que se conforman de los mismos restos de los materiales desmantelados.
En lo que era el campo de golf crecen nuevas especies. La gente se asoma a las grandes torres a ver el mar, y las aves se posan en la antigua piscina. En el lugar que fue símbolo de la opulencia desmedida, una nueva etapa de convivencia del ser humano con la naturaleza se abre paso entre los pilares de hormigón.
En el último vistazo antes de coger el coche vale la pena intentar retener la imagen de lo que el Sidi es hoy, evitar la nostalgia aunque sea con la visión borrosa de recuerdos y asumir que la próxima vez que volvamos, todo habrá cambiado.
- 00 - Description
- 01 - 2024/ Sidi Saler
- 02 - 1973-2011/ El lujo
- 03 - 2011-24/ El abandono
- 04 - 2024/ Plan maestro
- 05 - 2024-25/ Un cartel
- 06 - Soporte adaptable
- 07 - Habitar la pantalla
- 08 - Sofisticado andamio
- 09 - 2025-27/ Tras telón
- 10 - 2027-31/ Atracción
- 11 - Acceso al público
- 12 - 2031-32/ Desmontaje
- 13 - 2032-.../ Un funeral
- 14 - Lujo accesible
- 15 - Sucesión dunar
- 16 - Despedida
- 17 - Video