TRANSFORMACIONES del HÁBITAT
TRANSFORMACIONES del HÁBITAT: urbano-social / rural-ecológico
El trabajo del curso se plantea con el fin de explorar y transformar el concepto de HÁBITAT. Dividimos este estudio en 3 fases que abordan diferentes programas, escalas y contextos, aunque a pesar de esto, se encuentran intrínsecamente conectadas, ya que todas exploran la noción del límite, el margen y el umbral en la arquitectura. Abordando esta temática de manera única en cada ejercicio, conseguimos transformar el conflicto de los espacios transición entre interior y exterior, en configuradores de espacios articuladores.
La fase inicial denominada “ventana habitada”, sirve a modo de exploración y estudio de estos conceptos para su posterior aplicación. Se trata de un proyecto que no quiere pertenecer a un lugar ni a un momento, sino a la condición de habitar. Me inspiro en espacios de arquitecturas referentes que consiguen descomponer el límite entre el interior y el exterior, generando en este espacio-limite un lugar habitable. Esta nueva concepción de la ventana, que pasa del plano bidimensional al volumétrico, nos permite el estudio de una serie de recorridos y movimientos, donde poder albergar nuevos programas, además de cumplir su función tradicional de ventana que ilumina y deja ver. Para el desarrollo de este nuevo concepto-volumen, dispongo una serie de planos horizontales a distintas cotas que me permiten generar recorridos en altura. En los espacios estancia generados por los planos nace la condición de habitar, ligada a la vivienda. Estos volúmenes a medio terminar, se completan los planos verticales que funcionan a modo de ventana, a través de unos vidrios estructurales. De esta forma conseguimos disociar el concepto de experiencia estancial, generada por los recorridos y los espacios entre los mismos, y la experiencia visual, ofrecida por los distintos planos verticales que completan el volumen.
Bajo esta misma regla referencial, nace la segunda fase del ejercicio. Nos ubicamos en el barrio de San bernardo en Bogotá, Colombia. Se trata de un barrio ubicado en el centro de la ciudad, que destaca por su ambiente cultural y artístico. Ha sabido conservar su esencia histórica, a pesar de haberse visto sometido a varios procesos de modernización durante las últimas décadas. Por ello en este contexto, entiendo el hábitat como realidad inestable en continua transformación percibida a nivel colectivo y social, pero arraigado a sus tradiciones.
Para adentrarme y entender el contexto, me intereso en la comunidad de mujeres artesanas textiles de Colombia. Tras el análisis y estudio de su forma de vida, desarrollo una serie de módulos que responden a los espacios necesarios en el ámbito de la convivencia y en el productivo. Estos espacios se proyectan siempre desde la idea de lo compartido, y el tiempo, surgiendo así zonas comunes y abiertas a modo de umbral habitado.
Este proyecto pretende responder a una recuperación cultural, a través de una serie de talleres urbanos productivos a modo de espacio de transmisión de la tradición de esta artesanía indígena. Este espacio aparentemente reducido entre medianeras de aprendizaje y colaboración, se abre a las calles de San bernardo a modo de patio público, consiguiendo disolver la relación entre el interior y la calle. En las plantas superiores se encuentran dos unidades habitacionales, comunicadas por un espacio articulador de zonas comunes. Conseguimos así una degradación de lo público y productivo, a lo privado y colectivo hacia arriba.
Continuando con la idea de proyectar a través de la tradición, el tiempo y lo compartido, la última fase se desarrolla en torno a los aspectos espaciales y medioambientales del límite y umbral entendidos dentro de un contexto rural.
Nos ubicamos en Peñafiel, localidad situada en el corazón de la prestigiosa denominación de origen Ribera del Duero. Siendo la producción vitivinícola parte integral de su historia y de la identidad cultural del lugar, se proyecta una bodega de producción cooperativa y embotellado de vino, a pequeña escala cuyo programa responde a los espacios necesarios para todas las fases de producción. Su clima y el suelo ofrecen las condiciones ideales para el cultivo de la uva, y para el desarrollo óptimo de la elaboración del vino. Tras la visita a la zona de actuación, considero de gran importancia la relación que se debe establecer con el entorno, integrando la bodega en la naturaleza del lugar. Conseguimos esto estableciendo un dialogo a través de la elección de los materiales, la implementación de las estrategias bioclimáticas (máxima altura interior / máxima inercia de los sistemas constructivos / sistemas en cubiertas) que exige el programa y los espacios articuladores que conectan al usuario con el contexto.
La organización espacial del conjunto gira en torno a dos conceptos fundamentales relacionados con los diferentes recorridos: en primer lugar, la importancia de que el programa responda a una continuidad productiva que facilite el proceso de elaboración del vino, vinculando lo productivo a la planta baja en un mismo nivel. en esta planta se encuentran los espacios más exigentes climáticamente, en contacto directo con el terreno para asegurar la máxima estabilidad hidro-térmica. Por otra parte, la presencia del patio como espacio central que define la bodega y alrededor del cual se articulan los demás espacios, funcionando como conexión directa con la naturaleza del lugar. Aparecen así espacios articulados, que se vinculan a la idea de ofrecer vistas estratégicas, ubicados en cotas superiores.
El trabajo del curso se plantea con el fin de explorar y transformar el concepto de HÁBITAT. Dividimos este estudio en 3 fases que abordan diferentes programas, escalas y contextos, aunque a pesar de esto, se encuentran intrínsecamente conectadas, ya que todas exploran la noción del límite, el margen y el umbral en la arquitectura. Abordando esta temática de manera única en cada ejercicio, conseguimos transformar el conflicto de los espacios transición entre interior y exterior, en configuradores de espacios articuladores.
La fase inicial denominada “ventana habitada”, sirve a modo de exploración y estudio de estos conceptos para su posterior aplicación. Se trata de un proyecto que no quiere pertenecer a un lugar ni a un momento, sino a la condición de habitar. Me inspiro en espacios de arquitecturas referentes que consiguen descomponer el límite entre el interior y el exterior, generando en este espacio-limite un lugar habitable. Esta nueva concepción de la ventana, que pasa del plano bidimensional al volumétrico, nos permite el estudio de una serie de recorridos y movimientos, donde poder albergar nuevos programas, además de cumplir su función tradicional de ventana que ilumina y deja ver. Para el desarrollo de este nuevo concepto-volumen, dispongo una serie de planos horizontales a distintas cotas que me permiten generar recorridos en altura. En los espacios estancia generados por los planos nace la condición de habitar, ligada a la vivienda. Estos volúmenes a medio terminar, se completan los planos verticales que funcionan a modo de ventana, a través de unos vidrios estructurales. De esta forma conseguimos disociar el concepto de experiencia estancial, generada por los recorridos y los espacios entre los mismos, y la experiencia visual, ofrecida por los distintos planos verticales que completan el volumen.
Bajo esta misma regla referencial, nace la segunda fase del ejercicio. Nos ubicamos en el barrio de San bernardo en Bogotá, Colombia. Se trata de un barrio ubicado en el centro de la ciudad, que destaca por su ambiente cultural y artístico. Ha sabido conservar su esencia histórica, a pesar de haberse visto sometido a varios procesos de modernización durante las últimas décadas. Por ello en este contexto, entiendo el hábitat como realidad inestable en continua transformación percibida a nivel colectivo y social, pero arraigado a sus tradiciones.
Para adentrarme y entender el contexto, me intereso en la comunidad de mujeres artesanas textiles de Colombia. Tras el análisis y estudio de su forma de vida, desarrollo una serie de módulos que responden a los espacios necesarios en el ámbito de la convivencia y en el productivo. Estos espacios se proyectan siempre desde la idea de lo compartido, y el tiempo, surgiendo así zonas comunes y abiertas a modo de umbral habitado.
Este proyecto pretende responder a una recuperación cultural, a través de una serie de talleres urbanos productivos a modo de espacio de transmisión de la tradición de esta artesanía indígena. Este espacio aparentemente reducido entre medianeras de aprendizaje y colaboración, se abre a las calles de San bernardo a modo de patio público, consiguiendo disolver la relación entre el interior y la calle. En las plantas superiores se encuentran dos unidades habitacionales, comunicadas por un espacio articulador de zonas comunes. Conseguimos así una degradación de lo público y productivo, a lo privado y colectivo hacia arriba.
Continuando con la idea de proyectar a través de la tradición, el tiempo y lo compartido, la última fase se desarrolla en torno a los aspectos espaciales y medioambientales del límite y umbral entendidos dentro de un contexto rural.
Nos ubicamos en Peñafiel, localidad situada en el corazón de la prestigiosa denominación de origen Ribera del Duero. Siendo la producción vitivinícola parte integral de su historia y de la identidad cultural del lugar, se proyecta una bodega de producción cooperativa y embotellado de vino, a pequeña escala cuyo programa responde a los espacios necesarios para todas las fases de producción. Su clima y el suelo ofrecen las condiciones ideales para el cultivo de la uva, y para el desarrollo óptimo de la elaboración del vino. Tras la visita a la zona de actuación, considero de gran importancia la relación que se debe establecer con el entorno, integrando la bodega en la naturaleza del lugar. Conseguimos esto estableciendo un dialogo a través de la elección de los materiales, la implementación de las estrategias bioclimáticas (máxima altura interior / máxima inercia de los sistemas constructivos / sistemas en cubiertas) que exige el programa y los espacios articuladores que conectan al usuario con el contexto.
La organización espacial del conjunto gira en torno a dos conceptos fundamentales relacionados con los diferentes recorridos: en primer lugar, la importancia de que el programa responda a una continuidad productiva que facilite el proceso de elaboración del vino, vinculando lo productivo a la planta baja en un mismo nivel. en esta planta se encuentran los espacios más exigentes climáticamente, en contacto directo con el terreno para asegurar la máxima estabilidad hidro-térmica. Por otra parte, la presencia del patio como espacio central que define la bodega y alrededor del cual se articulan los demás espacios, funcionando como conexión directa con la naturaleza del lugar. Aparecen así espacios articulados, que se vinculan a la idea de ofrecer vistas estratégicas, ubicados en cotas superiores.
- 00 - Description
- 01 - CONCEPTO
- 02 - E1/VENTANA HABITADA
- 03 - E2/UNIDAD BOGOTÁ
- 04 - E2/PLANTAS
- 05 - E2/AXONOMÉTRICA
- 06 - E2/SECCIÓN FUGADA
- 07 - E3/BODEGA PEÑAFIEL
- 08 - E3/PLANTAS+SECCIONES
- 09 - E3/FOTOMONTAJES
- 10 - E3/AXONOMÉTRICA
- 11 - Video