Architectural Design Archive
(g)radiaciones
San Cristóbal de los Ángeles se encuentra en una situación de emergencia climática ocupando el primer puesto de la lista al barrio con mayor isla de calor de la Comunidad de Madrid. Si bien el barrio queda encapsulado por una infraestructura de escala industrial, la tensión ecológica no ocurre únicamente en unos límites que generan un contraste de entornos entre la vida urbana y la rodada, sino que trasciende hasta el propio edificio de viviendas de sus habitantes. Estas viviendas construidas en la década de los 60 se encuentran en un régimen de deficiencia energética muy alta y actúan como verdaderos transpiradores de calor y ruido. Frente a esta situación se pretende cuestionar la manera de habitar la ciudad desde las estructuras y sistemas que conforman la individualidad privada hasta la reutilización de edificios del siglo pasado que nos sirven como punto de partida para enfrentarnos a las nuevas situaciones de emergencia climática actuales.
Se seleccionan los edificios en banda y orientación Norte-Sur del barrio para conformar un conjunto de acciones catalogadas que se disponen en un gradiente programático y material. Si estos edificios constructivamente se resolvían mediante la utilización de muros de fábrica colocados en ejes paralelos y generando dos crujías de unos 4 metros cada una, la acción principal se basará en aplicar dos nuevas crujías que permitan generar un gradiente.
De esta manera, la fachada Sur queda reforzada con un muro de gran espesor que se aprovecha para aumentar al máximo posible la inercia térmica y proporcionar así la barrera necesaria contra la radiación solar. Un conjunto de prototipos colectivizadores pueblan el muro generando una concentración máxima de programa colectivo en un espesor de metro y medio. El resto del edificio queda expuesto a un conjunto de intervenciones que arropan o destapan el material inicial consiguiendo con estas acciones un programa asociado.
Si bien la segunda crujía se arropa con una estructura menor que acoge una función de soporte para el muro técnico colectivo, almacenando y proporcionando despliegues materiales que acompañan las funciones de cocinas colectivas, baños, roperos, lavanderías y comedores, la tercera crujía se desliga de sus muros transversales reduciendo a pilares los elementos verticales y en su forjado, de sus bovedillas, adoptando un nuevo forjado técnico desplegable que permite un conjunto de acciones efímeras que se entienden como privadas en un espacio abierto y negociable. Por último, se añade una cuarta crujía pensada para el espacio más íntimo y con la menor cantidad de material posible. Esto resulta en un conjunto de forjados que se añaden a la fachada Norte y que cuelgan mediante cables de una gran cercha habitada en cubierta. Los espacios íntimos se piensan como alcobas tensadas y textiles, además de reprogramables, si bien pueden ser individuales también dan cabida a nuevas formas de unión interpersonal. En cubierta una cercha habitada aprovecha la radiación solar para generar espacios invernadero que generan alimentos para la gran comunidad, espacios de reciclaje, de secado de ropa y qué se interconectan directamente con el gran muro técnico gracias al aprovechamiento de los núcleos iniciales de escaleras convirtiéndose en transbordadores materiales entre los distintos niveles. En la planta baja, se reinterpreta la manera de entender el espacio público y se generan un conjunto de acciones que permeabilizan no solo los pavimentos de la calle, sino también el propio edificio con el exterior. De esta manera la comunidad comparte un conjunto de espacios abiertos de uso que generan un continuo programático en el cuál los límites entre lo privado y lo público quedan desligados.