Architectural Design Archive
PICO Y PALA
Estamos desligados. Desligados de nuestras fuentes de energía, alimentos y entorno. Una acción aquí conlleva consecuencias en territorios lejanos. ¿Quién produce nuestra energía? ¿Cómo se cultivan nuestros alimentos?¿Dónde se almacenan nuestros datos? ¿Qué territorios están implicados en estos procesos?
El objetivo del proyecto reside en la soberanía alimentaria, energética y de datos para una comunidad de 300 personas. Ideando una infraestructura que integra paneles solares y torres de metanización, junto con huertos verticales y espacio para animales. Se plantea como un laboratorio, una experiencia replicable en otros lugares que proporciona soluciones prácticas que combinan high y low tech.
Nos situamos en el campus de la ESAC, que a pesar de encontrarse en el Parque Regional del Guadarrama, es completamente ajeno a su entorno.
Encontramos dos tipos constructivos: de hormigón in situ y metálicos con uniones secas. La reducción de huella y aumento de densidad son dos metas clave: los edificios metálicos se desmantelan y reutilizan a través de un proceso de minería urbana. Mientras que los propios ocupantes podrán picar parte de la estructura de hormigón, renaturalizando y redefiniendo así su relación con el entorno.
Los usos se articulan en un serpentín a través del cual se combina lo productivo con lo doméstico y lo social. Por cuestiones energéticas, los espacios no humanos se orientan a Este y Oeste, mientras que a Sur se abren los espacios humanos. Estos últimos , presentan tres tipologías, definidas por parámetros de temporalidad, agencia térmica y colectividad.
Se proponen viviendas puente para usuarios nómadas (visitantes e investigadores), sin ninguna agencia térmica, en las que se aprovecha el grosor del forjado para albergar distintos usos.
En los casos de Domesticidad Terrena se ocupa la preexistencia de hormigón. Los espacios están destinados a residentes habituales que gestionan activamente su entorno térmico. Por último, la Domesticidad aérea potencia la vida en comunidad. Las zonas individuales son mínimas, mientras que las colectivas son generosas.
Se trata de espacios humanos en los que lo doméstico no distingue entre vivienda y trabajo.
Los usos Productivos se articulan en fases de cultivo, procesado y filtrado, y finalmente expedición al mercado o a la torre de metanización.
El calor residual generado por los centros de datos es aprovechado tanto para los cultivos, como para la domesticidad e incluso para la biodiversidad. Los huertos verticales se diseñan para maximizar la eficiencia energética y pueden reconfigurarse para eventos y festividades, entrelazando lo ecosistémico con el deseo.
Las cocinas colectivas se sitúan en puntos estratégicos, organizando todas las etapas del proceso alimentario. Sentarse a la mesa es un acto social que puede potenciar las redes de cuidado.
Por último los espacios de interacción entre lo humano y lo no humano se enfatizan y colectivizan, asociando distintos usos según las condiciones térmicas de los cultivos. Surgen nuevas sinergias, por ejemplo, el clima húmedo y cálido necesario para cultivar aguacates, se aprovecha para unos baños hedonistas.
Este proyecto demuestra cómo una arquitectura integrada puede abordar desafíos complejos de manera efectiva y replicable, conectando de nuevo a las personas con su entorno y sus recursos.
PICO PALA con determinación e ilusión, hasta conseguir visibilizar y potenciar los procesos ocultos.